Movimiento de Jornadas - La Plata


Historia

Para referirnos a la historia del Movimiento, es necesario remontarnos hacia fines de la década del ‘40, pues es cuando tiene inicio el tipo de movimiento en el cual están insertas las jornadas.

Los Cursillos de Cristiandad nacen como fruto del trabajo y las meditaciones. El primer Cursillo nace en 1949, en España y fue iniciado para Jóvenes. Con los logros obtenidos fue nutriéndose de adultos, quienes resultaron más perseverantes. Con el tiempo, los Cursillos se orientaron hacia los adultos y desde España se irradiaron a todo el mundo.

Al ver la necesidad de conquistar a los jóvenes para este tipo de movimientos, surgen en México, como fruto de intensos trabajos, de adaptación a la psicología y problemática juvenil, la "Jornadas de Vida Cristiana", una modalidad independiente de los cursillos de cristiandad.

Fue en 1966 cuando los Padres Adán Recofsky y Adolfo Ruhl (S.V.D.), preocupados por lo jóvenes, a los que veían sin un Ideal, decidieron viajar a México con la finalidad de conocer y empaparse del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, pero se encontraron con la grata sorpresa del Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana para jóvenes. De regreso a su patria, intentaron comenzar con los Cursillos en Lomas de Zamora y en otras Diócesis, pero resultó imposible, todas las puertas se cerraron. Entonces entendieron que Dios les había puesto un arma maravillosa para el bien de juventud en sus manos, y fue así como se adaptaron las Jornadas a la idiosincrasia de nuestros jóvenes, sin alterar su esencia y finalidad ni su metodología.

En octubre de 1967 tuvo lugar la primera jornada para varones en Rafael Calzada, diócesis de Lomas de Zamora. Luego de dos años se suma el Padre Adán Peter (S.V.D.) quien al comienzo, trabajó sin pensar en una proyección hacia otras Diócesis. Más tarde, se enteraron de la existencia del Movimiento el Padre Jorge Juan Manuel (Morón) y los Padres Pascual y Spinardi de Berisso, La Plata. Así fueron llegando a Rafael Calzada jóvenes de otros lugares, y con el tiempo, comenzaron a realizar jornadas directamente de otras Diócesis.

De este modo se extendió el Movimiento que, creando comunidades, enriqueció a parroquias, revitalizando grupos de otros movimiento o instituciones juveniles. Gracias a Dios han surgido de Jornadas, muchas vocaciones para el sacerdocio, la vida religiosa y buenos matrimonios cristianos.

Desde el 3 de septiembre de 1984, el Movimiento cuenta con el reconocimiento del EPAL (Equipo Episcopal para el Apostolado de los Laicos). Así todos nuestros Pastores conocen la actuación del Movimiento en la Argentina.


Y en La Plata...

Comenzaba la década del ´70 y La Plata era ya una gran ciudad de jóvenes locales y del interior que, con una polifacética realidad particular y social, presentaban un gran potencial para la vida de la Iglesia. Y ya algunos encontraban su lugar en Parroquias o Grupos, pero (aun hacia adentro) era necesario descubrir nuevos caminos. Por Gracia de Dios, el impulso del Concilio para el desarrollo de movimientos generando nuevas expresiones en la Iglesia, fue bien recibido por muchos. Así los Padres Angel Spinardi y el recordado luchador, Pascual Ruperto, viendo que los misioneros del Verbo Divino, los Padres Adolfo Ruhl y Adán Recofsky, habían iniciado en la diócesis de Lomas de Zamora, pusieron en ésta "manos a la obra" para insertar en nuestra Arquidiócesis el Movimiento de Jornadas de Vida Cristiana. Fueron entonces estos sacerdotes en 1971 a Rafael Calzada a vivir su primera Jornada.

Llevaron a chicas y muchachos que los acompañaran en ese inicio. Las primeras en ir juntas fueron Graciela Cechi, Graciela Vásquez Peña, Graciela Peri y María Angélica Alvarez.

En 1972 comenzaron a realizarse Jornadas en La Plata, con ayuda de los hermanos de Rafael Calzada.

Hoy la historia continúa y el MJVC ya lleva más de 40 años en la ciudad de La Plata.

"Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo." (Aparecida 29)